NERUDA
Residencia en Temuco


Primera estación
Este Museo Nacional Ferroviario lleva orgulloso el nombre de nuestro Premio Nobel de Literatura Pablo Neruda.

Temuco fue para el poeta la estación de partida de un viaje interminable en el que siempre se mantuvieron omnipresente los trenes, las lluvias vitalicias, las locomotoras, los bosques, los fierros negros, los amores, los rieles, los humos, las bigornias, los olores, los temores, las cenizas ardientes y los sueños.

Cada vez que su padre, maquinista de tren, lo subía en su locomotora para atravesar los campos del sur, el niño Neftalí comenzaba un viaje especial en el que la lluvia, los bosques poderosos, las montañas, iban estructurando en su interior un mundo absolutamente propio.

Arriba de los trenes, Neruda se quedó prendido para siempre a la vida ferroviaria, en Temuco y su extraordinaria naturaleza circundante. “...Mi padre era el conductor del tren. Se había acostumbrado a mandar y a obedecer. A veces me llevaba con él. Picábamos piedra en Boroa, corazón silvestre de la Frontera, escenario de los terribles combates entre españoles y araucanos...”

Neftalí en esos viajes aprendía el oficio de su padre: “...En la región austral, de grandes vendavales, las aguas se llevarían los rieles si no se les echara piedrecillas entre los durmientes. Hay que sacar en capachos el lastre de las canteras y volcar la piedra menuda en los carros planos...”

Más tarde confesaría que amaba el olor a carbón, el humo, los aceites, los ejes, las locomotoras: “Cada máquina tiene una pupila abierta para mirarme a mi...”

Neruda utiliza cada párrafo, palabra y letra para volcar su curiosidad infinita, traduciendo el cariño y arraigo que siente por el sur en cada uno de sus poemas, los cuales hoy son conocidos por el mundo y que reflejan parte de su historia, su padre y nuestra Casa de Máquinas, en la que aún perdura su espíritu...


Llegada
El 12 de Julio de 1904 nace en Parral Ricardo Neftalí Reyes Basoalto, hijo de José del Carmen Reyes y de Rosa Neftalí Basoalto, profesora del Liceo de Niñas de Parral. Un mes más tarde, ella muere víctima de tuberculosis antes de cumplir un año de casada.

"Cuando nací mi madre se moría."; "Madre, he llegado tarde para besarte / para que con tus manos me bendigas...", escribirá en sus primeros poemas. A su madre sólo la llega a conocer a través de una vieja fotografía: "Era una señora vestida de negro, delgada y pensativa. Me han dicho que escribía versos, pero nunca los vi, sino aquel hermoso retrato.".

En 1906, su padre parte de Parral y se radica en Temuco donde tiene algunos parientes y espera mejores oportunidades de trabajo. Neftalí queda en Parral al cuidado de sus abuelos. Finalmente, José del Carmen se casa con Trinidad Candia Marverde y se convierte en maquinista de un tren lastrero.

Unos pocos años después, Neftalí Reyes es llevado a Temuco, donde se integra al nuevo hogar. Conoce a su nueva madre, Trinidad. Nunca podrá llamarla madrastra, entonces le inventa un nombre, una palabra, "Mamadre": "Mi boca tiembla para definirte/ porque apenas/ abrí el entendimiento/ vi la bondad vestida de pobre trapo oscuro.". Con él también llegan a ese nuevo hogar sus hermanos Laura y Rodolfo.

“No sé cuándo llegamos a Temuco. / Fue impreciso nacer y fue tardío / nacer de veras, lento, / y palpar, conocer, odiar, amar, / todo esto tiene flor y tiene espinas. / Del pecho polvoriento de mi patria/ me llevaron sin habla / hasta la lluvia de la Araucanía. / Las tablas de la casa / olían a bosque, a selva pura. / Desde entonces mi amor / fue maderero / y lo que toco se convierte en bosque...”


Primeras maniobras
La poesía ya bullía en su interior: “...Habiendo apenas aprendido a escribir sentí una vez una intensa emoción y tracé unas cuantas palabras semirrimadas, pero extrañas a mí, diferentes del lenguaje diario. Las puse en limpio en un papel, preso de una ansiedad profunda, de un sentimiento hasta entonces desconocido, especie de angustia y tristeza... Completamente incapaz de juzgar mi primera producción, se la llevé a mis padres. Ellos estaban sumergidos en una de esas conversaciones en voz baja que dividen más que un río el mundo de los niños y el de los adultos... Les alargué el papel con las líneas, tembloroso aún con la primera visita de la inspiración. Mi padre, distraídamente lo tomó en sus manos, distraídamente lo leyó, distraídamente me lo devolvió, diciéndome: ¿De dónde lo copiaste?. Y siguió conversando en voz baja con mi madre de sus importantes y remotos asuntos...”.

En 1910 ingresa al Liceo de Hombres de esta ciudad. Su compañero de banco era Gilberto Concha Riffo, quien con el tiempo cambió su nombre al de Juvencio Valle. Le llama la atención la variopinta realidad de su sala de clases: "...iguales entre los Aracenas y los Ramírez y los Reyes, brillaban con luz oscura los apellidos araucanos olorosos a madera y agua: Melivilus, Catrileos.".

Evocaría luego aquellos años inolvidables: ”Nací tan malo para competir / que Pedro y Juan se lo llevaban / todo: / las pelotas, / las chicas, / las aspirinas y los cigarrillos. / Es difícil la infancia para un tonto / y como yo fui / siempre más tonto que los otros / tontos / me birlaron los lápices, las gomas / y los primeros besos de Temuco.”

El tren se pone en marcha
El diario “La Mañana”, de Temuco, trae en su edición del 18 de julio de 1917 un artículo titulado “Entusiasmo y Perseverancia”, firmado por Neftalí Reyes de trece años. Es su primera publicación.

Sus cuadernos ya están llenos de poemas que guarda celosamente su hermana Laura. Algunos están dirigidos a su primera enamorada en esos días de liceo: la hija de un herrero. “... Lo cierto es que yo anduve / esmirriado y cubriendo con orgullo / mi condición de enamorado idiota, / sin atreverme a mirar una pierna / ni aquel pelo detrás de la cabeza / que caía como una catarata / de aguas oscuras sobre mis deseos.”

El 30 de noviembre de 1918 se publica en Santiago, en la revista “Corre-Vuela” (Nº 566), el poema “Mis ojos”. Firma: Neftalí Reyes. Al término del año ya le han publicado tres poemas.

En 1919 publica trece poemas en “Corre-Vuela” y colabora en publicaciones literarias de Valparaíso, Cauquenes, Chillán, Temuco y Valdivia. Usa distintos seudónimos, entre ellos: "Sachka", porque no quiere que su padre, familiares y amigos se burlen de él como poeta. Ese año obtiene el tercer premio en los Juegos Florales del Maule con su poema “Nocturno ideal”.

Trasbordo
En octubre de 1920 toma la decisión de utilizar el seudónimo de Pablo Neruda en honor del poeta checo Jan Neruda. Aquí en la Frontera deja de existir Neftalí Reyes y nace Pablo Neruda.

Este mismo año conoce a Gabriela Mistral, recién asumida como Directora del Liceo de Niñas. Neruda tiene 16 años y ella es una poetiza reconocida. “...Yo la miraba pasar por las calles de mi pueblo con sus ropones talares, y le tenía miedo. Pero, cuando me llevaron a visitarla, la encontré buenamoza... Yo era demasiado joven para ser su amigo, y demasiado tímido y ensimismado. La vi muy pocas veces. Lo bastante para que cada vez saliera con algunos libros que me regalaba... Para mí siempre tuvo una sonrisa abierta de buena camarada, una sonrisa de harina en su cara de pan moreno.”

El 28 de noviembre de ese año obtiene el primer premio en la Fiesta de la Primavera de Temuco. Asume como presidente del Ateneo Literario del liceo de esta ciudad y como prosecretario de la Asociación de Estudiantes de Cautín. Al fin del año, egresa del Liceo de Hombres de Temuco.

Partida
En 1921 deja la ciudad. Parte rumbo a Santiago para seguir la carrera de profesor de francés en el Instituto Pedagógico, siguiendo el deseo de su padre. Parte con la cabeza "...llena de libros, de sueños y de poemas que zumbaban como abejas... con el indispensable traje negro de poeta, delgadísimo y afilado como un cuchillo, entré en la tercera clase del tren nocturno que tardaba un día y una noche interminables en llegar a Santiago.".

Ese tren llegó a su destino... hoy su obra y figura no son del sur, son parte del mundo.